Un SaaS B2B vive de la confianza del cliente corporativo, y esa confianza se decide en el cuestionario de seguridad —el SIG, el CAIQ o el cuestionario propio del cliente— antes de la firma del contrato. Sin la ISO 27001 (o un equivalente reconocido como SOC 2 Type II), la incorporación del cliente corporativo se atasca y el contrato no avanza. Para los SaaS españoles que aspiran a clientes corporativos, la ISO 27001 es la base sobre la que se construye todo lo demás.
Sobre esa base, los marcos adicionales aparecen según a quién se vende. Si el cliente es la AAPP española, el ENS aplica al sistema o servicio que entra en el contrato público. Si el cliente es de banca, seguros o gestión de activos, el SaaS puede entrar en el alcance de DORA como proveedor TIC del sector financiero. Si el cliente pertenece a un sector esencial bajo NIS2 (sanidad, energía, transporte, agua, gobierno digital), el SaaS puede entrar en el alcance de NIS2 como proveedor crítico. Si el producto incorpora inteligencia artificial, el AI Act lo clasifica por nivel de riesgo y obliga en consecuencia. Y si se trata de software embebido o de un producto digital con marca CE, se aplica el Cyber Resilience Act con plazos progresivos hasta finales de 2027.
Hard2bit aborda el sector SaaS desde dentro. Ayudamos a estructurar la base ISO 27001 con un alcance proporcionado al núcleo productivo del producto, añadimos los marcos adicionales reutilizando las evidencias ya generadas, integramos la seguridad en el ciclo de desarrollo sin romper el pipeline existente y operamos SOC/MDR 24/7 y retainer DFIR cuando se contratan, además de aportar vCISO ejecutivo en los SaaS que todavía no cuentan con CISO interno. El contexto regulatorio español y europeo lo conocemos de primera mano, porque a Hard2bit le aplican exigencias parecidas: ENS Alta propio, cinco ISOs y operación recurrente.